| La Vera Cruz. |
http://www.zamarramala.com/default.asp?menu=asoc&tipo=aguederas
El viaje fue complicado. Salimos tempranito con la intención que nos lloviera por la carretera de la Coruña todo lo que no estaba en los escritos. Además tuvimos niebla, viento, tíos que creen que las luces antiniebla son luces antilluvia, etc, pero al fin llegamos a Zamarramala con la idea de tomarnos el cafetito en el bar de el cruce, pero el bar del cruce está cerrado. Empezamos bien.

No nos centramos en el problema, buscamos la solución, y después de hacer un poco de turismo por la iglesia de la Vera Cruz http://www.arteguias.com/ermita/veracruzsegovia.htm y disfrutar de las vistas que hay de Segovia nos dirigimos al pueblo de Zamarramala para empezar con el lío de los coches. Sobre las 10 ya teníamos un
coche en Añe y el otro en Zamarramala para empezar desde el bar La Alcaldesa (por que se llamara así).
Todo lo que tenía que llover lo había llovido en la carretera, camino a Segovia, y empezamos a caminar con muy buen ánimo, buen tiempo y un camino bien señalizado. Sol de vez en cuando, típico paisaje castellano de tierras labradas para el cereal y amplios horizontes de esfuerzo y trabajo.
Pero nosotros no parábamos, a no ser para recoger alguna seta que los aldeanos se habían dejado olvidadas y alguna que otra vez nos agachamos a cogerlas. Buen mes noviembre para caminar y coger setas.
Hicimos un alto para recuperar fuerzas, que nos vino muy bien, en un antiguo apeadero de la linea férrea que esta habilitado como senda verde y en unas mesas muy aparentes de madera le pegamos unos tientos a los bocatas y al caldo que tajo Marisa, que rico por cierto.
Con las fuerzas repuestas y con ganas de terminar el camino nos pusimos a ello y encontramos una zona de pinares resineros que hizo muy agradable el final de la etapa, si no hubiese sido por el viento de la sierra que nos hizo ponernos las capuchas y los gorros y aumentar la velocidad en lo que nos daban las piernas ya un poco cansadas.
Llegamos a Añe sobre el horario previsto y con la suerte que el BAR (el único del pueblo) lo tenían abierto y unas cervezas y algún verdejo se depositaron en nuestros gaznates.
Vuelta al lío de los coches para llevarnos a todos a Zamarramala donde a las 4 de la tarde nos dieron de comer y mucho (callos con garbanzos y huevos fritos con patatas y morcilla), el que quiso.
Foto de fin de etapa en el lugar más típico de un mesón segoviano y de vuelta a casa, pensando en la siguiente etapa, que no sera muy tarde.


Que bonito relato Andrés gracias
ResponderEliminarSomos unas máquinas.
ResponderEliminarGracias por el relato Andrés
Gracias a vosotros que lo hacéis realidad.
Eliminar