No pudimos contar con Marisa, a la que llevamos en nuestro recuerdo toda la etapa, y con ella a Tino, por lo que nos arreglamos con dos coches para dejar uno en la salida y otro en la llegada de la etapa. Habíamos madrugado para llegar pronto a Valsaín, dejar un coche allí, a la espera, y marchar los cinco a Cercedilla para comenzar el camino.
Sobre las 10 y media salíamos de Cercedilla, con buen sol, y con buen ánimo y mucho glamour en forma de vacas colgadas de las mochilas de las chicas.
La ruta es muy fácil. Según se sale de la estación de cercanías, subir toda la cuesta dirección a las dehesas hasta coger la calzada romana que lleva directamente al puerto de la Fuenfría. Bajar por la cara norte por la pista hasta cruzar por segunda vez una carretera asfaltada. Esa segunda vez que se llega a ella se continúa hacia la derecha y te lleva directamente a Valsaín. Si se cruza la carretera siguiendo las flechas amarillas nos pondríamos camino de Segovia, y son muchos km.
La subida es muy agradable y cómoda en sus dos terceras partes. La verdad es que al final se hace un poco dura, pero el ánimo no falta y el buen humor tampoco. Tampoco falta algún lugar que otro para hacer un alto, si hay disculpa bien, si no también.
Después de alguna perdida, algún pié metido en el agua, algún calcetín empapado y muchas risas nos vimos obligados a parar en Casa Cirilo. Todo un clásico de las subida a la Fuenfría. Por lo menos para nosotros. Todas la veces que hemos subido, hemos parado a reponer fuerzas y a aligerar peso, que siempre viene bien. Y cuando digo todas son todas.
La calzada romana va apareciendo en muchos tramos muy bien conservada y pensar que estamos haciendo el mismo recorrido, por las mismas piedras, que los romanos hacían hace 2.000 años en sus viajes desde Segovia a Toledo es algo que da un poco de vértigo, pero es la suerte que tenemos de tener un país con tanta historia.Llegamos al "Puente del Descalzo" y el camino empieza a complicarse y a ponerse más exigente a cada paso. Además la calzada no está tan bien conservada y andar entre las piedras se hacer más peligroso. El calzado para este tipo de camino es muy importante. También tenemos que sumar el que la "nieve" empezó a aparecer en el camino. grrrrrrrr.
Pasando el "Puente de Enmedio", y después de una curva a la izquierda nos encontramos con la parte más dura de la subida, pero queda poco para coronar.La calzada y los puentes romanos de Cercedilla fueron declarados Conjunto Histórico-Artístico y Arqueológico Nacional en 1983.
A estas alturas, a alguna, todavía le hacía gracia la nieve, grrrrrr.
Y no teníamos ni idea de lo que nos encontraríamos cuando empezásemos a bajar el puerto. El argentino que se fue a Toronto no tiene ni idea de lo que se se cuenta en la carta que escribe contando lo de la máquina quitanieves y el reno y la .... nieve. Yo estaba negro. Todavía tengo pesadillas con ella.Pero la verdad es que para las fotos y para un rato es una pasada. Y las niñas disfrutan mucho con ella, pero figo una cosa, si tengo que pasar otra vez el puerto de la Fuenfría lo paso en agosto.
El límite provincial entre Madrid y Segovia se encuentra justo en la cima del puerto que es una zona muy transitada al confluir muchas rutas que recorren la sierra de Guadarrama (camino Schmidt, Carretera de la República, miradores, etc.) y la bajada por la cara norte dirección a Segovia.
Entre pinos al principio, y robles al final se va descendiendo todo lo que antes subimos, dejando el camino marcado con las flechas a Segovia la segunda vez que encontramos la carretera asfaltada para dirigirnos a Valsaín, donde nos esperaba el coche que habíamos dejado por la mañana y que después del merecido "descanso del guerrero" nos llevó de nuevo a Cercedilla para tomar el camino de casa.
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ResponderEliminarFenomenal narración,
ResponderEliminarFenomenal narración.
ResponderEliminarFenomenal narración.
ResponderEliminarParece que te ha gustado.
ResponderEliminar;-)