Dicho, no pensado, y hecho. El 11 de enero quedamos en la antigua estación del Norte, a una hora muy intempestiva, Marimer, Gerardo, Mariano y Andrés para comenzar el trayecto. Precioso día, un poco frío al principio, pero se entra en calor rápido. Más tardó el GPS de Gerardo en coger ubicación, seguro que las antenas no estaban bien orientadas.
Cafetito en el Puente de los Franceses y camino de Somontes, donde nos esperaban las otras dos andarinas que completaban el grupo, Marisa y Gema.
Por el camino no pude por menos de hacer unas fotitos del puente de San Fernando, tantos años pasando a su lado y nunca verlo de cerca. Si to tuviésemos tantos kilómetros por delante y algo más de tiempo se merecería unas fotos con más detalle.
Cuando se termina la tapia del monte de El Pardo, casi a la altura de Canto Blanco, se une el camino que llevamos con el Camino de Santiago que viene desde la Plaza de Castilla y entonces se nos enciende la luz de terminarlo, o fue antes, bueno, es igual, en ese momento ya si que tenemos claro que nuestro fin es llegar a Santiago, sin prisa, cuando lleguemos, pero llegar.
Seguimos, y seguimos, y seguimos. Parada en la cafetería de el Goloso, donde no tenían churros ni porras para Gema, pero si tortilla, croquetas, costillas, torreznos....
El descanso vino bien, pero sin churros.
11 saltos por el arroyo Tejada, si 11, ni uno más ni uno menos, entre paisajes preciosos y, lo mejor de todo, entre risas y más risas, que las agujetas que nos entraron no fueron de andar, si no de reír.
Nos quedaba una pequeña encerrona al final del trayecto. La cuesta, la @#%& cuesta del cementerio de Colmenar.
Pero con cuesta y todo, llegamos. En unas 7 horas y pico, con sus paradas y sus descansos, pero fueron cerca de 40 kilómetros, que hay que hacerlos.
Seguimos, y seguimos, y seguimos. Parada en la cafetería de el Goloso, donde no tenían churros ni porras para Gema, pero si tortilla, croquetas, costillas, torreznos....
El descanso vino bien, pero sin churros.
11 saltos por el arroyo Tejada, si 11, ni uno más ni uno menos, entre paisajes preciosos y, lo mejor de todo, entre risas y más risas, que las agujetas que nos entraron no fueron de andar, si no de reír.
Nos quedaba una pequeña encerrona al final del trayecto. La cuesta, la @#%& cuesta del cementerio de Colmenar.
Pero con cuesta y todo, llegamos. En unas 7 horas y pico, con sus paradas y sus descansos, pero fueron cerca de 40 kilómetros, que hay que hacerlos.
Ánimo chicos, Santaigo ya esta ahi mismo! NO HAY DOLOR!
ResponderEliminarLa etapa del Santo Higo también es preciosa. Buen blog, mejor persona.
ResponderEliminary va la cuarta
ResponderEliminarla anonima soy yo la escosciente anita
ResponderEliminarPareces el soldado desconocido. Hazte una cuenta seria :-)
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